Postergan por 6 meses el desalojo de Casa Santa Cruz y buscan una salida para las familias
Las familias de la denominada Casa Santa Cruz, del barrio porteño de Parque Patricios, lograron llegar a un acuerdo esta tarde para que se postergue el desalojo judicial por seis meses y se abra una mesa de trabajo con representantes gubernamentales para encontrar una solución habitacional definitiva para las 350 personas, entre ellos cien niños y niñas, que viven en el edificio y que celebraron la noticia con aplausos y cánticos de “Vivienda sí, desalojo no”.
Como parte del acuerdo alcanzado, el gobierno porteño realizará durante esos seis meses un pago al propietario del edificio, el empresario hotelero Leonardo Ratuschny, para que “no presione y tolere el plazo de tiempo” hasta que las personas consignan una vivienda alternativa y puedan irse del lugar, informó a Télam Jorge Abasto, referente de la Coordinadora de Inquilinos de Buenos Aires.
“Es un desenlace positivo para los integrantes de la Casa y es el resultado de la lucha que venimos llevando”, resaltó Abasto, uno de los dirigentes que acompañaron a las familias de la Casa Santa Cruz esta mañana en medio del megaoperativo policial desplegado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para llevar a cabo el desalojo que había dispuesto el juez Fernando Cesari.
También se hicieron presentes legisladores nacionales y porteños, la defensora de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, Marisa Graham, el asesor tutelar Gustavo Moreno, integrantes del Instituto de la Vivienda porteño y referentes de agrupaciones políticas y sociales.
Se acordó firmar un compromiso para suspender el desalojo y crear una mesa de trabajo con representantes de Ciudad y de Nación y encontrar una solución definitiva al conflicto.
El inmueble en cuestión se encuentra ubicado en la calle Santa Cruz 140 del barrio porteño de Parque Patricios, y allí viven actualmente unos 350 adultos, entre ellos más de 100 niños, niñas y adolescentes.
Se trata de un edificio de seis pisos en el que funcionaba la antigua fábrica de toallas Selsa, que quebró en la década del ’90, y en el que fueron instándose familias desde 2004. Hoy la edificación cuenta con servicios de agua, luz y cloacas.
Esta mañana, a instancias de la orden de desalojo dispuesta por la justicia, la Policía de la Ciudad desplegó un megaoperativo que incluyó el vallado de todas las calles aledañas y el despliegue de cientos de efectivos.





