A cuatro décadas del fin de la dictadura 11 de julio de 2023

1983, el año de la transición a la democracia

La derrota en la guerra de Malvinas inició la cuenta regresiva para el regreso de un gobierno constitucional en la Argentina. Qué pasó en los 18 meses posteriores. Las condiciones que intentaron poner los militares y el país que dejaron.

La derrota en la guerra de Malvinas, en 1982, significó también la de la dictadura cívico, militar, judicial, eclesiástica y empresarial, que imperaba en la Argentina desde 1976; y el comienzo de la cuenta regresiva para el retorno de la democracia.

El descontento social y el reclamo de la restauración democrática era creciente. La fallida incursión bélica sólo los había pausado.

Primero, el 30 de marzo de 1982, horas antes del desembarco, y después, el mismo día de la rendición en Puerto Argentino, el 14 de junio siguiente, la Plaza de Mayo fue el escenario principal en el que se cantó, otra vez, “se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar”.

Apenas 17 días después del fin de los combates en el sur, asumió el poder Reynaldo Bignone. Pero el gobierno de facto ya estaba herido de muerte.

La gestión de Bignone comenzó a mostrar signos de apertura con la legalización de los partidos políticos y, por ejemplo, la restauración de algunos derechos, como el de huelga.

En simultáneo, comenzaba a develarse el horror del Terrorismo de Estado, con exhumaciones de cadáveres en fosas NN y el testimonio de sobrevivientes de los centros clandestinos.

Los organismos de derechos humanos ya hablaban de 30.000 desaparecidos, elaboraban informes de los centros clandestinos que funcionaron hasta entonces. También revelaron las investigaciones sobre niños y niñas nacidos en cautiverio y luego apropiados, estimaban que eran más de 400.

La crisis económica agudizada desde el fracaso del plan liberal de José Martínez de Hoz persistía, con una inflación altísima, salarios devaluados y un Banco Central que asumió -por iniciativa de Domingo Cavallo- la deuda de los grupos económicos privados.

Los números que dejarían los siete años de dictadura serían elocuentes: